Experiencias inmersivas

Una instalación inmersiva de gran formato que lo transporta a un universo aislado


Arte Abierto en la Plaza Artz Pedregal es una experiencia inmersiva que anima a la gente a pensar en sus comportamientos en relación con su entorno. Lo hace a través de una instalación y una película del Colectivo Troika, formado por los artistas Eva Rucki, Sebastián Noel y Conny Freyer, tituladas No Sound of Water y Terminal Beach, respectivamente.

Las dos secciones funcionan juntas para crear un diálogo y ofrecer al lector las respuestas a varias preguntas: ¿Nuestro viaje por el planeta nos llevará a un entorno sombrío y desagradable, o los avances tecnológicos conducirán a la descomposición de la Tierra? 

Para llegar a la exposición No Sound of Water, los visitantes deben recorrer primero un largo pasillo que conduce a un espacio intimidante: una vasta cámara con paredes blancas y efectos de luz y sonido. El suelo está recubierto de una especie de arena blanca que se asemeja a la nieve, a pesar de que su composición no es evidente para el ojo humano. Es un escenario que intenta parecerse a un entorno de hielo, pero no lo es. Es un espejismo, ya que se trata de un "ecosistema ficticio", como dicen sus autores, porque la verdad es la sal esparcida por la superficie.

En uno de los dos extremos del espacio hay una cascada, o al menos lo que parece serlo desde lejos. Cuando el visitante se acerque, se dará cuenta de que el líquido es la misma sal que brota de la parte superior de un aparato (máquina de procesamiento industrial) y que cae en cantidades enormes, asemejándose al agua. También podrá ver el impacto de un reloj de arena al mismo tiempo. El título de la composición, There Is No Liquid, juega con esta necesidad y con la tristeza de la región árida e irónicamente seca, una noción que el grupo Troika aspira a alcanzar.

Por otro lado, la película de animación por ordenador Terminal Beach, de cuatro minutos de duración, muestra la actividad de una máquina (un brazo robótico que maneja un hacha) que tala un árbol en medio de una montaña. Una vista cenital, así como otras que replican la perspectiva del propio árbol, producen ostensiblemente la noción de que este brazo robótico, que representa la acción humana, la tecnología, el desarrollo, etcétera, destruye la faz del mundo. Las fotos se complementan con ondas de radio obtenidas por el British Antarctic Survey, que incluyen sonidos de rayos, vientos solares y tormentas geomagnéticas.

No Sound of Water es una idea intrigante y desafiante con un argumento audaz que, como muchas obras de arte conceptual, requiere saber más sobre las metodologías de los autores. No obstante, la inmersión total de la pieza es inquietante, y sin duda despertará el suficiente interés como para obtener información sobre las intenciones de los creadores. En el caso del vídeo, se transgrede con mayor facilidad; su mensaje es más potente al presentar de forma sencilla y creíble un escenario apocalíptico que llama la atención y provoca la reflexión.

El recorrido es rápido, pero la experiencia es digna de mención, sobre todo por las oportunidades de reflexión que ofrece.